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Valoración de las mujeres filósofas dominicanas

 En un curso dictado por el Dr. Julio Minaya en el último semestre del 2023 sobre el pensamiento filosófico dominicano, invitaba a reflexionar sobre la valoración de las mujeres filósofas dominicanas.

Dentro de este contexto, parto de la hipótesis de que la sociedad dominicana se ha caracterizado por tener una perspectiva histórica machista, en cuyo centro, obviamente, se encuentra el “hombre”. Esta supremacía del hombre sobre la mujer, que ha sido planteada como una relación desigual en la ostentación del poder social, ha sido nombrada “patriarcado”. Como búsqueda de un equilibrio, ha surgido el “feminismo”, orientado a la creación de conciencia y condiciones que posibiliten la igualdad de género.

Tal como lo señaló la profesora Lusitania Martínez en su conferencia sobre el ser-para-otro, de noviembre del 2023, “se asocia a la mujer con la naturaleza (sobre todo a un rol de madre),…, mientras que al hombre se le asocia con la razón (como sujeto conocedor por excelencia)”. A pesar de los progresos a nivel mundial en temas de igualdad de género, aún se mantienen vigentes, sobre todo en países “en vías de desarrollo”, prácticas culturales que promueven y fortalecen actitudes inconscientes que sitúan a la mujer como sujeto de segunda categoría intelectual.

Esa disminución del sujeto femenino a una dimensión reproductividad ha propiciado, primero, en la limitación en su participación a plenitud en todas las esferas sociales y, segundo, en la falta de reconocimiento de sus aportes. Es claro que, en diversas áreas, encontraremos señalamientos a la labor de la mujer dominicana. Pero esto no se debe confundir con una adecuada apreciación de su trabajo, pues se debe tomar en cuenta que, a un sujeto oprimido le cuesta mayor esfuerzo lograr los mismos resultados en relación con el sujeto que ostenta el poder (social) –remitirse a la justicia social como distribución y como participación–.

La posición de desventaja social a la que me he referido ha tenido como uno de sus efectos la falta de reconocimiento de los aportes de la mujer a la construcción de un pensamiento dominicano. En otras palabras, el segundo plano que ha ocupado y ocupa la posición de la mujer en la filosofía dominicana no debe entenderse como un fenómeno aislado, sino que debe ser considerado como consecuencia de la desvalorización del género femenino en la sociedad (injusticia de género).

Llama la atención, por ejemplo, que una de las primeras graduaciones de la Escuela de Filosofía de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (1943), 10 de los 19 graduandos eran mujeres, es decir, representaban la mayoría estos de nuevos profesionales. Asimismo, cuando se analiza la matrícula del año 1958, destaca que estaba constituida mayoritariamente por mujeres (103 mujeres y 78 hombres). De manera que la baja producción exhibida por mujeres, la cual es cuantitativamente menor que la producción de los sujetos masculinos, puede resultar paradójica si se considera este fenómeno de forma aislada a las barreras que impone la cultura.

En esta línea, vale la pena referirnos a Rosa Elena Pérez de la Cruz (1949-2010), como una dominicana que se dedicó a estudiar las ideas filosóficas en nuestro país (y latinoamérica en general). A pesar de los grandes aportes que significan sus trabajos, así como por la metodología empleada para producirlos, es prácticamente desconocida para los estudiantes de filosofía de hoy. Si bien el filósofo mexicano Alberto Saladino reconoce en los trabajos de Rosa Elena “una riqueza de informaciones e interpretaciones filosóficas que servirán para ser incluidos en la necesaria historia de la filosofía mundial”, pienso que aún en nuestro país no ha recibido la valoración que merece.

De manera general, entiendo que la participación de la mujer en la construcción de un pensamiento filosófico dominicano ha sido menor en relación con la participación de los hombres. Al mismo tiempo, creo que el trabajo de aquellas mujeres que se atrevieron a luchar contra las imposiciones sociales y que hicieron un aporte importante han quedado olvidadas o infravaloradas en nuestro país.

De manera general, entiendo que la participación de la mujer en la construcción de un pensamiento filosófico dominicano ha sido menor en relación con la participación de los hombres. Al mismo tiempo, creo que el trabajo de aquellas mujeres que se atrevieron a luchar contra las imposiciones sociales y que hicieron un aporte importante han quedado olvidadas o infravaloradas en nuestro país.

Referencias

  • Alberto Saladino García. Rosa Elena Pérez de la Cruz, embajadora de la filosofía dominicana. Universidad Autónoma del Estado de México.
  • Lusitania Martínez (2022). Introducción a las ideas de género en el conjunto de las ideas filsóficas. En Historia de las ideas filosóficas y de género en la República Dominicana, de Lusitania Martínez. 499-549.
  • Lusitania Martínez (2023). Conferencia: Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir; el ser-para-otro y su impacto negativo en la mujer. Escuela de Filosofía UASD. 28 de noviembre del 2023.

Fuente: Litteranova

https://litteranova.com/2023/12/19/valoracion-de-las-mujeres-filosofas-dominicanas/

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