Ir al contenido principal

Eficiencia y eficacia

 Si bien los términos eficiencia y eficacia suelen ser empleados como sinónimos en la cotidianidad, poseen una diferenciación importante a lo interno de las organizaciones cuando se abordan aspectos de competitividad y rentabilidad.

El primero de esos términos, eficiencia, se refiere a la realización de una actividad al menor coto posible –con la palabra costo nos referimos a la cantidad de recursos que se emplean en la realización de una actividad–. Por lo tanto, cuando se habla de un proceso eficiente se alude a la producción de bienes o a la entrega de servicios empleando la menor cantidad posible de materia prima, tiempo, personal o cualquier otro tipo de recurso.

Cuando trabajamos con la eficacia nos enfocamos o bien en la disminución de la cantidad de recursos que se emplean en un proceso o bien en el aumento de la cantidad de productos procesados o servicios entregados empleando la misma cantidad de recursos.

Por su parte, la eficacia coloca el foco en el logro de los resultados propuestos, es decir, en completar las actividades de forma apropiada en aras de alcanzar las metas planificadas. La eficacia se puede definir entonces, como el grado en que se cumplen con las actividades programadas.

Trabajar bajo un único enfoque de los planteados puede resultar en efectos negativos para los resultados de una organización. En el primer caso, se corre el riesgo de incurrir en problemas de baja calidad (que producen un efecto negativo en la competitividad) ya que se buscará reducir al mínimo los recursos que se emplean. Con el segundo, se pueden generar problemas de rentabilidad al enfocarse en el logro de los resultados propuestos ya que se pierde de vista el uso adecuado de los recursos y se puede incurrir en gastos excesivos y retrabajo.

Un tercer término que puede ayudar a converger estos dos enfoques es la efectividad, que puede ser entendida como el resultado de procesos eficaces y eficientes, es decir, el desarrollo de actividades de forma apropiada, buscando alcanzar las metas propuestas y, al mismo tiempo, velando por hacer un uso adecuado de los recursos de modo que se evite su desperdicio.


Fuente: Litteranova

Comentarios

Entradas populares de este blog

Modelo, ley y teoría: vinculación y diferencia

  De manera general, lo términos teoría, ley y modelo suelen confundirse en el ámbito académico. La confusión es aún mayor en la cotidianidad, donde el abuso del lenguaje prioriza la rapidez en la expresión sobre la claridad en el mensaje. Este problema, confusión de conceptos, es especialmente importante en el ámbito académico donde la comprensión de cada terminología puede significar el avance en la comprensión y construcción de nuevo conocimiento. Modelo Tal como se expuso en una entrega anterior (ver  Acerca de los modelos ), los modelos se corresponden con un conjunto de enunciados, esquemas, ecuaciones y/o artefactos físicos cuyo propósito consiste en representar la realidad (estructura, comportamiento, efectos) para entenderla, explicarla, predecirla y controlarla. Los modelos pueden ser representaciones a escala para la comprensión de un sistema (como los modelos a escala del sistema solar), diagramas (el modelo de innovación abierta de Henry Chesbrough constituye un e...

Continuidad en las costumbres sociales cotidianas de los dominicanos de 1850 al 1900 (I)

Heráclito sostiene que el cambio es la única constante del universo. Del mismo modo, los cambios en las prácticas sociales están presentes en todas las culturas. Sin embargo, para advertir las transformaciones sociales es necesario, además de emplear una mirada crítica, partir desde una perspectiva histórica que posibilite reconocer las prácticas sociales establecidas, así como la sutilezas que la distinguen de un momento histórico a otro. Este tipo de análisis crítico se facilita cuando las prácticas sociales que se estudian están enmarcadas en un período relativamente largo de tiempo, puesto que los cambios sociales requieren de tiempo para hacerse reconocibles. Es lugar común que los cambios sociales se pueden analizar desde las transformaciones de las instituciones y estructura sociales. Sin embargo, es preciso señalar que, estos macro cambios no necesariamente transforman radicalmente las prácticas de todos los grupos sociales de la sociedad en análisis. Así, los cambios en la prá...

¿Quién debe decidir? Entre la IA general y la agencia moral.

  Ante los avances recientes sobre la inteligencia artificial (IA) que la sitúan en lugar superior (en aspectos muy localizados) por encima de las capacidades humanas promedio, se desarrolla la discusión sobre quién deber decidir. Por un lado, se plantea que la toma de decisión en cualquier escenario social debe recaer sobre las personas, debido a su agencia moral –entiéndase la agencia moral como la capacidad de discernir entre lo bueno y lo malo, por lo que supone una carga de responsabilidad–, mientras que otros plantean que, en aquellas áreas en que se ha demostrado que la IA es más eficaz que las personas, la decisión debe ser tomada por los algoritmos. La discusión respecto a ceder o no la toma de decisión a la inteligencia artificial por encima de la decisión de los seres humanos debe ser concebida de forma amplia y pluridimensional. En esta entrega nos centraremos en la postura que defiende la supremacía de la IA sobre las personas. La postura de defensa de la IA puede abor...